De todos los tipos de reuniones sociales que pueden existir, la que mas odio en este mundo es el Baby Shower. Pero siendo mujer y teniendo principalmente amigas mujeres, pues esto se convierte en un evento bastante recurrente.
Hace unos días fue a una de estas "Fiestas de pañales" con mis amigas las "fresas"y todo fue un show desde un principio:
Recibí la llamada de Elena, quien me dijo que ella junto con AnaCris Del Valle, AnaCris Pérez-Ponce y Ale Barrera, le estaban organizando un baby a AnaCris del Olmo y que por supuesto que no podía falta pues todas tenían mil ganas de escuchar como me había ido de "joni-mun". Después de unos minutos de platica, me pregunto que como me iría al evento, a lo que yo le respondí que en mi coche (una guayin nissan 1986 que alguna vez fue amarilla)... tras varios segundos de silencio me dijo que mejor ella pasaba por mi (sospecho que le dio pena mi nave, tal vez por el peluchito en el tablero, pero es eso o que se haga feo por el sol y echar a perder un clásico solo por la vanidad, ¡nunca!).
Llegamos pues al desayuno, pero como las organizadoras se la pasan a dieta piensan que todas somos iguales de anorexicas frustradas por lo que lo único que sirvieron fue fruta (ni que fuera chango para comer solamente fruta), jugo de naranja y chocolate caliente, pero por mas que busque en las mesas jamas encontré ni una concha para sopear.
Al terminar lo que llamaron "brounch" llegaron los juegos: calcular el tamaño de la pansa con papel de baño (fui la ganadora, pues como siempre me dicen que si estoy embarazada), adivinar quien trajo el regalo y demás cosas raras que se les ocurren a las señoras locochonas del campestre.
Cuando todo parecía ocurrir de manera normal, llegó uno de los momentos que mas aman las señoras ya entradas en años: hablar de sus partos. Debería de existir una ley que prohiba contar cosas tan horribles: que si yo tarde 15 horas en labor de parto, que si yo solo me dilate 7 centímetros, que si mi parto me dolió pues no tenia anestesia; y al final todo termina en un concurso de sufrimientos que no hace otra cosa mas que asustar a la pobre festejada que esta a 15 días de pasar por ese "maravilloso momento" (como dicen todas al terminar sus relatos).
Al final de la mañana, ni siquiera pude contarles de mi viaje de bodas, pues todas estaban tan emocionadas contando sobre los kinders de sus hijos y de sus maravillosas sirvientas que todo les hacen (creo que hasta mantener contentos a sus maridos) y yo como no tengo hijos ni muchacha pues solo me quedaba sonreír mientras pensaba que chingaos tenían en la cabeza sus mamás para ponerles a todas "AnaCris".