Como cambian las personas después de casarse y mas después de tener dinero. Esto lo comento porque ayer estuve en casa de mi amiga Elena, pues fue cumpleaños de su hija Elenitita (bien original en el nombre) e hizo un gran festejo como si hubiera terminado el doctorado cuando solo cumplió 2 años.
Eso en vez de fiesta infantil parecía desfile de un circo: animales, payasos, magos, juegos mecánicos y mucha, pero mucha comida, con decirles que hice mi visita de las 7 garnachas sin ser semana santa. Todo esto fue patrocinada por los abuelos de la niña, obviamente los paternos porque la familia de Elena no tiene mucho dinero que digamos, aunque siempre se han creído de la alta sociedad y ahora están que no se la acaban por que su nena vive en el campestre.
Lo del cambio de Elena lo comento por la siguiente razón: en su soltería era la mujer mas fácil que cualquier hombre pudiera encontrarse. Con solo invitarle una cerveza ya estaba preguntando a que casa se iban a ir y en cambio ahora es parte de la "Escuelita de la fe" dando clases de, haganme el favor, moralidad. Hasta dice que se caso virgen y eso esta complicado pues tenia 3 meses de embarazo.
Ayer no tenia con quien ir a la mentada fiesta, pues Luis tenia que trabajar así que le hable a Laura quien de mis amigas es la mas soltera y sin compromiso, digamos, serio. Le marque como a las 2 de la tarde y seguía dormida y medio cruda; tuve que negociar con ella para que me acompañara.
Llegamos al rededor de las 4:30 de la tarde. Laura destilaba alcohol de una manera impresionante y ni decir de su apariencia, no se quitó los lentes en ningún momento.
Ahora que estoy casada todo mundo me pregunta que para cuando los hijos, cosa que si bien es muy molesta he aprendido a llevar con serenidad, pero ahora si que pasó algo que va mas allá de mis limites. La mamá de Elena se acercó a la mesa a saludar y al verme llevó su mano a mi panza y me dijo:
- ¡No me digas que ya estas esperando!-
Será esperando a que chingue usted a su madre, pensé yo, pero por amabilidad solo conteste:
- No, aun no.
Obviamente le tendría que dar pena a esa mujer, pero no, hasta me regaño porque, según ella, si estoy gorda no puedo "encargar", pinche vieja metiche.
De pura tristeza me fui por unas ordenes de enchiladas y de gorditas de queso. Laura yo comenzamos a platicar sobre su aventura la noche anterior. Me contó que había ido a un bar donde se encontró a un viejo amor y comenzaron a recordar cosas al calor de las cervezas hasta que llegó un momento que los recuerdos no fueron suficientes y decidieron irse al "Motel del Amor" a vivir nuevas experiencias. Lo que pasó ahí no lo pongo en este medio por que me da hasta pena recordar sus palabras pero dejenme decirles que la historia es muy buena, tanto que hasta publico tuvimos; aún recuerdo la cara de esos niños cuando se les explicó que es un beso negro.
Cuando estábamos en la parte de preguntas y respuestas llegó Elena bien enojada diciendo que por favor cambiáramos de tema pues estábamos asustando a los niños y a las mamás de los niños. Ahora resulta que es un santurrona que se asusta al hablar libremente de esos temas.
La fiesta comenzó como todas: aburridísimas. Los payasos daban lastima y del mago mejor ni hablamos. Lo bueno se puso en la piñata cuando uno de los niños con los ojos tapados "atacó" a un grupo de infantes, dejando como saldo a un descalabrado y muchos moretones. Yo digo que bien que sabia que estaba pasando pues hasta se reía con los gritos de pánico de sus víctimas, lastima que entre ellas no estaba el mago.
La fiesta terminó cuando se fue la ambulancia con el herido. Ya estoy esperando a que Elenitita cumpla 15 años...