La vida cambia en un minuto. Cambia constantemente y muchas veces no nos damos cuenta de esto hasta que volteamos hacia atrás y vemos que ya no somos los mismo de antes.
Es difícil saber cuándo fue el momento en el que el mundo cambió de curso. Cuándo fue aquella situación por la que nos encontramos hoy en un camino diferente. Pero ya estamos aquí y nuestro pasado forma nuestro presente.
¿Por qué hablo de esto cuando debería estar presentándome a ustedes, en esta mi primera aparición en el mundo virtual? Porque este espacio trata, precisamente, del cambio de vida. Hace unos cuantos años (mas de tres, para ser exacta) era yo una soltera en busca de mundo, esperando el momento de terminar la escuela y comenzar el resto de mi vida... pero la vida cambia.
Hoy, a mis 25 años de edad, acabo de embarcarme en el mundo del matrimonio. Recién llegué de mi luna de miel por las playas del pacífico mexicano y me doy cuenta que nada va a ser como antes. Ya no veré a Luis sólo por un rato. Ya no llegaré a mi casa y estará ya la comida hecha. Mi ropa no se lavara, doblará y guardará mágicamente. Ahora seré ama de casa, y sí, un poco desesperada.
A pesar de que conozco a Luis desde hace aproximadamente 12 años, es relativamente poco el tiempo en el que hemos convivido juntos. Este año cumplimos (o cumpliríamos) 3 años de novios.
La gente que nos conoce dice que somos como el agua y el aceite: él siempre fue el estudiante perfecto y yo... bueno, digamos que pude terminar la escuela.
Poco a poco les iré contando como fue nuestra "historia de amor", pero por lo pronto me tengo que ir, pues tengo que calentar la comida (decir que cocino sería un insulto para la industria gastronómica).
Saludos!
P.D. Con la emoción del texto me olvidé de presentarme: mi nombre es Isabel; mis amigos me dicen Isa y mi suegra: la araña esa... ya les diré como le digo yo a la vieja esa.
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