¡Qué cantidad de festejos hay en esta época del año!, comenzando por la navidad por que no me dejarán mentir: cuando uno es soltera la navidad se festeja en una sola casa, pero ahora casada esto se convierte en la visita de las 7 cenas pues hay que ir a casa de la familia y de la suegra y si se llevarán bien las consuegras seria mas fácil para todos, pero entiendan a mi madre, mi suegra es nefasta.
Hablando de mi suegra les cuento que nos hizo un chantaje para pasar la navidad con ella: "Ya estoy vieja y puede ser mi ultima navidad, lo único que pido en esta vida es un día rodeada de la gente que quiero... y de ti, Isabel".
Así que pasamos la más aburrida de las navidades de la historia de la humanidad, con música de villancicos navideños cantados por Parchis, a la luz de una vela de Snoopy navideño ya a la mitad y 5 personas a la mesa (incluyendo al gato).
Por lo menos el año nuevo estuvo mas divertido (claro, ver el canal del congreso es mas divertido que mi navidad) y como en una experiencia de especial de navideño de los Simpson, decidí que iba a ser una mejor persona, ahora trataré de ayudar al prójimo, por ejemplo, ayer ayude a unos pobres niñitos que querían cerveza y el señor de la tiendita no se las quería vender alegando algo de la edad, por lo que yo se las compre (obviamente con el dinero de ellos).
Del día de reyes, que les puedo decir, después de 3 muñequitos (uno por rebanada) tuve la obligación de llevar el día de la candelaria los tamales y el atole, pero para que se les quite en revancha les lleve puro tamal de zapote y atole de nopal, y ese día, como es la tradición en mi familia, le ayudamos a mi mamá a quitar el arbolito, nacimiento, adornitos, series y renos luminosos.
Ahora sigue el 14 de febrero, el día mas cursi, meloso y ridículo del año... ¡ya quiero que sea ese día, le tengo una sorpresota a mi marido!.
miércoles 11 de febrero de 2009
Fiestas, Fiestas y mas Fiestas!
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martes 9 de diciembre de 2008
El Baby Shower
De todos los tipos de reuniones sociales que pueden existir, la que mas odio en este mundo es el Baby Shower. Pero siendo mujer y teniendo principalmente amigas mujeres, pues esto se convierte en un evento bastante recurrente.
Hace unos días fue a una de estas "Fiestas de pañales" con mis amigas las "fresas"y todo fue un show desde un principio:
Recibí la llamada de Elena, quien me dijo que ella junto con AnaCris Del Valle, AnaCris Pérez-Ponce y Ale Barrera, le estaban organizando un baby a AnaCris del Olmo y que por supuesto que no podía falta pues todas tenían mil ganas de escuchar como me había ido de "joni-mun". Después de unos minutos de platica, me pregunto que como me iría al evento, a lo que yo le respondí que en mi coche (una guayin nissan 1986 que alguna vez fue amarilla)... tras varios segundos de silencio me dijo que mejor ella pasaba por mi (sospecho que le dio pena mi nave, tal vez por el peluchito en el tablero, pero es eso o que se haga feo por el sol y echar a perder un clásico solo por la vanidad, ¡nunca!).
Llegamos pues al desayuno, pero como las organizadoras se la pasan a dieta piensan que todas somos iguales de anorexicas frustradas por lo que lo único que sirvieron fue fruta (ni que fuera chango para comer solamente fruta), jugo de naranja y chocolate caliente, pero por mas que busque en las mesas jamas encontré ni una concha para sopear.
Al terminar lo que llamaron "brounch" llegaron los juegos: calcular el tamaño de la pansa con papel de baño (fui la ganadora, pues como siempre me dicen que si estoy embarazada), adivinar quien trajo el regalo y demás cosas raras que se les ocurren a las señoras locochonas del campestre.
Cuando todo parecía ocurrir de manera normal, llegó uno de los momentos que mas aman las señoras ya entradas en años: hablar de sus partos. Debería de existir una ley que prohiba contar cosas tan horribles: que si yo tarde 15 horas en labor de parto, que si yo solo me dilate 7 centímetros, que si mi parto me dolió pues no tenia anestesia; y al final todo termina en un concurso de sufrimientos que no hace otra cosa mas que asustar a la pobre festejada que esta a 15 días de pasar por ese "maravilloso momento" (como dicen todas al terminar sus relatos).
Al final de la mañana, ni siquiera pude contarles de mi viaje de bodas, pues todas estaban tan emocionadas contando sobre los kinders de sus hijos y de sus maravillosas sirvientas que todo les hacen (creo que hasta mantener contentos a sus maridos) y yo como no tengo hijos ni muchacha pues solo me quedaba sonreír mientras pensaba que chingaos tenían en la cabeza sus mamás para ponerles a todas "AnaCris".
lunes 8 de septiembre de 2008
Capitulo 6: El Casado, Casa Quiere
Dicen por ahí que el casado, casa quiere, y que razón tienen.
Cuando llegamos del viaje de bodas nos quedamos unos días en casa de mis papás mientras nos entregaban nuestra casa y creanme que fue muy incomodo, una no esta acostumbrada a dormir con un hombre en su casa. Menos mal que esto duró poco pues no podía cumplir con mis obligaciones por que tengo el defecto de ser un poco "ruidosa".
Pero bueno, ese no es el tema a tratar. Lo que les quiero platicar es lo siguiente: siento que me odian en una de esas tiendas de todo para la casa.
Les cuento:
Cuando nos dieron nuestro rincón cerca del cielo, lo encontramos un poco, digamos, austero: sin closet, sin calentador, etc, etc. Mi primer pensamiento fue el contratar a gente especializada en esto para la instalación de cada una de las cosas faltantes, pero Luis tiene un pequeño Bob El Constructor dentro de él y cree que lo que se dice en los anuncio de que "puedes hacerlo, nosotros te decimos como" es cierto, pero ¿qué creen?, no es así.
El primer día que fuimos fue como el despertar a una nueva vida para mi, descubrí que existen mas de un solo tipo de clavos pues recorrí el camino entre Luis y los clavos 5 veces con preguntas como ¿de concreto o madera?, ¿de 1" o de 3"? y ¿de cabeza plana o redonda? (fue ahí donde comencé a sospechar que me estaban albureando).
Como llegamos con una gran lista de cosas raras como coples, niples y codos, el pobre "asociado" que nos atendió llegó hasta después de las once de la noche a su casa cumpliendonos cada uno de nuestras peticiones.
Pero, ¿qué creen?, cuando quisimos poner el closet nos dimos cuenta que no teníamos la broca del taladro necesaria, así que regresamos a la tienda, pero no crean que fue una visita tipo llego-broca-adiós, ¡NO!, Luis decidió que sería buena idea barnizar los muebles, así que ahora fue la chava de carpintería a la que le tocó llegar tarde a su casa, pues mi Luis es un cliente difícil de complacer.
A la mañana siguiente nos dividimos el trabajo, él en el closet y yo a los muebles, así que me puse mis jeans viejos, mi playera a rayas un cd de Pedro Infante y comencé mi labor. Medía hora después llegó Luis a revisar mi trabajo y ahí me di cuenta que los nudos no solo son para las cuerdas y que el barniz también se hace bolas.
Como es lógico, me quitaron de mi puesto (pude negociar dejar a Pedro Infante). Ahora me tocaba a mi terminar de poner el closet pues según esto le faltaba "casi nada", pero ese "casi" era algo muy difícil que necesitaba el taladro y pues... regresamos a aquel lugar en busca de pegamento, lijas y silicon. En esta ocasión nos atendió un señor con cara de gerente o algo así nos dijo que si queríamos asistencia para la instalación, pero mi sí fue opacado por el no de Luis.
Ahora no salimos tan tarde y seguimos en la talacha, pero ¡oh, sorpresa!, los clavos de cabeza plana de 2" que me fueron encargados no eran los que el señor quería o necesitaba y a las nueve y media de la noche regresamos a la dichosa tienda. Puedo jurar que los "asociados" se nos escondían, 15 minutos y no encontramos a ninguno. Tuvimos que recurrir al vigilante quien nos dió una tarjeta de un instalador que, según él, nos habían dejado en la entrada.
Aunque Luis se negaba, llame al número de la tarjeta y sin dar mayores referencias supieron quienes eramos y qué necesitabamos. Todo quedó listo en una tarde y gratis, pues según el señor era una cortesía que la tienda departamental nos daba con mucho gusto.
Gracias a dios terminó esta etapa en el hogar y a decir de Luis nos han de extrañar en la tienda. ¿ustedes creen?.
Cuando llegamos del viaje de bodas nos quedamos unos días en casa de mis papás mientras nos entregaban nuestra casa y creanme que fue muy incomodo, una no esta acostumbrada a dormir con un hombre en su casa. Menos mal que esto duró poco pues no podía cumplir con mis obligaciones por que tengo el defecto de ser un poco "ruidosa".
Pero bueno, ese no es el tema a tratar. Lo que les quiero platicar es lo siguiente: siento que me odian en una de esas tiendas de todo para la casa.
Les cuento:
Cuando nos dieron nuestro rincón cerca del cielo, lo encontramos un poco, digamos, austero: sin closet, sin calentador, etc, etc. Mi primer pensamiento fue el contratar a gente especializada en esto para la instalación de cada una de las cosas faltantes, pero Luis tiene un pequeño Bob El Constructor dentro de él y cree que lo que se dice en los anuncio de que "puedes hacerlo, nosotros te decimos como" es cierto, pero ¿qué creen?, no es así.
El primer día que fuimos fue como el despertar a una nueva vida para mi, descubrí que existen mas de un solo tipo de clavos pues recorrí el camino entre Luis y los clavos 5 veces con preguntas como ¿de concreto o madera?, ¿de 1" o de 3"? y ¿de cabeza plana o redonda? (fue ahí donde comencé a sospechar que me estaban albureando).
Como llegamos con una gran lista de cosas raras como coples, niples y codos, el pobre "asociado" que nos atendió llegó hasta después de las once de la noche a su casa cumpliendonos cada uno de nuestras peticiones.
Pero, ¿qué creen?, cuando quisimos poner el closet nos dimos cuenta que no teníamos la broca del taladro necesaria, así que regresamos a la tienda, pero no crean que fue una visita tipo llego-broca-adiós, ¡NO!, Luis decidió que sería buena idea barnizar los muebles, así que ahora fue la chava de carpintería a la que le tocó llegar tarde a su casa, pues mi Luis es un cliente difícil de complacer.
A la mañana siguiente nos dividimos el trabajo, él en el closet y yo a los muebles, así que me puse mis jeans viejos, mi playera a rayas un cd de Pedro Infante y comencé mi labor. Medía hora después llegó Luis a revisar mi trabajo y ahí me di cuenta que los nudos no solo son para las cuerdas y que el barniz también se hace bolas.
Como es lógico, me quitaron de mi puesto (pude negociar dejar a Pedro Infante). Ahora me tocaba a mi terminar de poner el closet pues según esto le faltaba "casi nada", pero ese "casi" era algo muy difícil que necesitaba el taladro y pues... regresamos a aquel lugar en busca de pegamento, lijas y silicon. En esta ocasión nos atendió un señor con cara de gerente o algo así nos dijo que si queríamos asistencia para la instalación, pero mi sí fue opacado por el no de Luis.
Ahora no salimos tan tarde y seguimos en la talacha, pero ¡oh, sorpresa!, los clavos de cabeza plana de 2" que me fueron encargados no eran los que el señor quería o necesitaba y a las nueve y media de la noche regresamos a la dichosa tienda. Puedo jurar que los "asociados" se nos escondían, 15 minutos y no encontramos a ninguno. Tuvimos que recurrir al vigilante quien nos dió una tarjeta de un instalador que, según él, nos habían dejado en la entrada.
Aunque Luis se negaba, llame al número de la tarjeta y sin dar mayores referencias supieron quienes eramos y qué necesitabamos. Todo quedó listo en una tarde y gratis, pues según el señor era una cortesía que la tienda departamental nos daba con mucho gusto.
Gracias a dios terminó esta etapa en el hogar y a decir de Luis nos han de extrañar en la tienda. ¿ustedes creen?.
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jueves 21 de agosto de 2008
Capitulo 5: Ahora Resulta!
Como cambian las personas después de casarse y mas después de tener dinero. Esto lo comento porque ayer estuve en casa de mi amiga Elena, pues fue cumpleaños de su hija Elenitita (bien original en el nombre) e hizo un gran festejo como si hubiera terminado el doctorado cuando solo cumplió 2 años.
Eso en vez de fiesta infantil parecía desfile de un circo: animales, payasos, magos, juegos mecánicos y mucha, pero mucha comida, con decirles que hice mi visita de las 7 garnachas sin ser semana santa. Todo esto fue patrocinada por los abuelos de la niña, obviamente los paternos porque la familia de Elena no tiene mucho dinero que digamos, aunque siempre se han creído de la alta sociedad y ahora están que no se la acaban por que su nena vive en el campestre.
Lo del cambio de Elena lo comento por la siguiente razón: en su soltería era la mujer mas fácil que cualquier hombre pudiera encontrarse. Con solo invitarle una cerveza ya estaba preguntando a que casa se iban a ir y en cambio ahora es parte de la "Escuelita de la fe" dando clases de, haganme el favor, moralidad. Hasta dice que se caso virgen y eso esta complicado pues tenia 3 meses de embarazo.
Ayer no tenia con quien ir a la mentada fiesta, pues Luis tenia que trabajar así que le hable a Laura quien de mis amigas es la mas soltera y sin compromiso, digamos, serio. Le marque como a las 2 de la tarde y seguía dormida y medio cruda; tuve que negociar con ella para que me acompañara.
Llegamos al rededor de las 4:30 de la tarde. Laura destilaba alcohol de una manera impresionante y ni decir de su apariencia, no se quitó los lentes en ningún momento.
Ahora que estoy casada todo mundo me pregunta que para cuando los hijos, cosa que si bien es muy molesta he aprendido a llevar con serenidad, pero ahora si que pasó algo que va mas allá de mis limites. La mamá de Elena se acercó a la mesa a saludar y al verme llevó su mano a mi panza y me dijo:
- ¡No me digas que ya estas esperando!-
Será esperando a que chingue usted a su madre, pensé yo, pero por amabilidad solo conteste:
- No, aun no.
Obviamente le tendría que dar pena a esa mujer, pero no, hasta me regaño porque, según ella, si estoy gorda no puedo "encargar", pinche vieja metiche.
De pura tristeza me fui por unas ordenes de enchiladas y de gorditas de queso. Laura yo comenzamos a platicar sobre su aventura la noche anterior. Me contó que había ido a un bar donde se encontró a un viejo amor y comenzaron a recordar cosas al calor de las cervezas hasta que llegó un momento que los recuerdos no fueron suficientes y decidieron irse al "Motel del Amor" a vivir nuevas experiencias. Lo que pasó ahí no lo pongo en este medio por que me da hasta pena recordar sus palabras pero dejenme decirles que la historia es muy buena, tanto que hasta publico tuvimos; aún recuerdo la cara de esos niños cuando se les explicó que es un beso negro.
Cuando estábamos en la parte de preguntas y respuestas llegó Elena bien enojada diciendo que por favor cambiáramos de tema pues estábamos asustando a los niños y a las mamás de los niños. Ahora resulta que es un santurrona que se asusta al hablar libremente de esos temas.
La fiesta comenzó como todas: aburridísimas. Los payasos daban lastima y del mago mejor ni hablamos. Lo bueno se puso en la piñata cuando uno de los niños con los ojos tapados "atacó" a un grupo de infantes, dejando como saldo a un descalabrado y muchos moretones. Yo digo que bien que sabia que estaba pasando pues hasta se reía con los gritos de pánico de sus víctimas, lastima que entre ellas no estaba el mago.
La fiesta terminó cuando se fue la ambulancia con el herido. Ya estoy esperando a que Elenitita cumpla 15 años...
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jueves 31 de julio de 2008
Capitulo 4: El Robo
-¡Nos Han Robado!- entre gritando a la recepción del lugar donde trabajo - ¡Mis lentes nuevos!¡Y son Gucci! ¡Desaparecieron de mi escritorio, no puede ser! ¿a donde llegaremos con este país como esta?- seguía diciendo yo una y otra vez, y no era para menos ¡Eran Gucci!.
Cuando me calme un poco, vi que Lolis, la recepcionista, lloraba desconsoladamente, mientras otra de mis compañeras la consolaba. Hice a un lado el dolor de mi perdida y le pregunté lo que tenia a lo que respondió: "aguia glua la guntenga".
Obviamente no entendí nada de lo que dijo, por lo que le pregunté a la otra mujer (de quien nunca me he aprendido su nombre) y ella me comentó que habían robado a Lolis, toda su quincena, se la sacaron de la bolsa mientras fue al baño.
Mi indignación creció al doble al saber esto y estaba segura que esto no podía quedar así, teníamos que llamar a la policía, esto no podía quedar impune.
Lolis en ese momento me dijo, entre sollosos:
- Pues como tu quieras, mi quincena pues no era mucho, como $1,000.00 pesos pues ya había pagado la tanda, pero tus lentes si han de costar mucho.
- Buenos, sí, pero no se trata de lo material, sino de justicia - dije yo para evitar confesar que los lentes en realidad costaron $150 pesos en el tianguis y que no eran Gucci sino Gacci; pero aún así era una gran perdida, en realidad costaban $250 pesos y eran una muy buena copia.
Entre tanto alboroto llegó el gerente y dijo:
- ¿Qué esta pasando aquí, que están todas comadreando sin trabajar?- y mientas hablaba sus pocos cabellos que usa para tapar su calvicie se le movían.
- Hubo un robo en la oficina - contestó una de las que llegó al chisme - a Lolis le robaron su semana y a Isabel sus lentes, de esos que son re-carisimos.
Re-ca-ri-si-mos, ah! que pinche naca, y eso que según ella tiene licenciatura. Pero regresemos al tema: el jefe de inmediato llamó a todos a la recepción y al tenernos todos juntos comenzó a decir:
- Hoy fuimos víctimas de la delincuencia. Hoy algo terrible ha pasado en la oficina: Robaron. Me duele que uno de nosotros pueda despojar a un compañero de toda su paga y a otro de un artículo de lujo... - mientras hablaba yo me fui a mi escritorio, el tono de voz de ese hombre me marea.
Como me dío un poco de hambre el asunto del robo, abrí uno de los cajones del escritorio donde tengo galletas y pan dulce con chispas de chocolate. Perdón, pero me habían robado, me merecía ese festín de calorías. En el momento en que levanto una concha ¿qué es lo que veo debajo de ella?: ¡Mis Lentes!. Ay no saben el gusto que me dio verlos.
Sé que tenía que avisar que no habían sido robados, sino mas bien perdidos entre tanta cosa de mi cajón, pero eso me hubiera hecho perder credibilidad ante los demás, así que hice lo que cualquier otra persona racional hubiera hecho en mi lugar: me quedé callada y los escondí en el fondo de mi bolsa.
Cuando llegue a la recepción seguían todos reunidos, pero ya había terminado el discurso del jefe (Chin, me lo perdí!) y me comentaron que buscarían en todas las bolsas y mochilas del personal hasta dar con el culpable.
¿En todas las bolsas?, no podía permitir que encontraran los lentes y quedar como una mentirosa, así que fui con el gerente y le pedí que no lo hiciera, alegando no se que de los derechos humanos o algo así, no me acuerdo bien, pero en ese momento me quedo tan bonito el "espich" que hasta recibí una ovación de pie... lo malo es que ahora me ven como una luchadora social y recurren a mi para cada cosa tan estúpida.
Terminando mi consagración se levanto Toño, el oficeboy y confesó que el había robado el dinero, pues tiene a su mamá enferma de cama y necesita medicinas, mas no se llevó ningunos lentes, que esos ni los había visto... el silencio se hizo presente en el lugar. Todos voltearon a verme esperando que dijera algo. Suspire y dije:
-Dejemos lo material en lo material. Sólo son unos lentes y espero que ahora estén con alguien que los valore tanto o mas que yo. Olvidemos todo y continuemos nuestro camino.
Qué les puedo decir, ahora son poco menos que Gandhi en ese lugar. Lo malo es que ya no puedo lucir mis lentes.
Cuando me calme un poco, vi que Lolis, la recepcionista, lloraba desconsoladamente, mientras otra de mis compañeras la consolaba. Hice a un lado el dolor de mi perdida y le pregunté lo que tenia a lo que respondió: "aguia glua la guntenga".
Obviamente no entendí nada de lo que dijo, por lo que le pregunté a la otra mujer (de quien nunca me he aprendido su nombre) y ella me comentó que habían robado a Lolis, toda su quincena, se la sacaron de la bolsa mientras fue al baño.
Mi indignación creció al doble al saber esto y estaba segura que esto no podía quedar así, teníamos que llamar a la policía, esto no podía quedar impune.
Lolis en ese momento me dijo, entre sollosos:
- Pues como tu quieras, mi quincena pues no era mucho, como $1,000.00 pesos pues ya había pagado la tanda, pero tus lentes si han de costar mucho.
- Buenos, sí, pero no se trata de lo material, sino de justicia - dije yo para evitar confesar que los lentes en realidad costaron $150 pesos en el tianguis y que no eran Gucci sino Gacci; pero aún así era una gran perdida, en realidad costaban $250 pesos y eran una muy buena copia.
Entre tanto alboroto llegó el gerente y dijo:
- ¿Qué esta pasando aquí, que están todas comadreando sin trabajar?- y mientas hablaba sus pocos cabellos que usa para tapar su calvicie se le movían.
- Hubo un robo en la oficina - contestó una de las que llegó al chisme - a Lolis le robaron su semana y a Isabel sus lentes, de esos que son re-carisimos.
Re-ca-ri-si-mos, ah! que pinche naca, y eso que según ella tiene licenciatura. Pero regresemos al tema: el jefe de inmediato llamó a todos a la recepción y al tenernos todos juntos comenzó a decir:
- Hoy fuimos víctimas de la delincuencia. Hoy algo terrible ha pasado en la oficina: Robaron. Me duele que uno de nosotros pueda despojar a un compañero de toda su paga y a otro de un artículo de lujo... - mientras hablaba yo me fui a mi escritorio, el tono de voz de ese hombre me marea.
Como me dío un poco de hambre el asunto del robo, abrí uno de los cajones del escritorio donde tengo galletas y pan dulce con chispas de chocolate. Perdón, pero me habían robado, me merecía ese festín de calorías. En el momento en que levanto una concha ¿qué es lo que veo debajo de ella?: ¡Mis Lentes!. Ay no saben el gusto que me dio verlos.
Sé que tenía que avisar que no habían sido robados, sino mas bien perdidos entre tanta cosa de mi cajón, pero eso me hubiera hecho perder credibilidad ante los demás, así que hice lo que cualquier otra persona racional hubiera hecho en mi lugar: me quedé callada y los escondí en el fondo de mi bolsa.
Cuando llegue a la recepción seguían todos reunidos, pero ya había terminado el discurso del jefe (Chin, me lo perdí!) y me comentaron que buscarían en todas las bolsas y mochilas del personal hasta dar con el culpable.
¿En todas las bolsas?, no podía permitir que encontraran los lentes y quedar como una mentirosa, así que fui con el gerente y le pedí que no lo hiciera, alegando no se que de los derechos humanos o algo así, no me acuerdo bien, pero en ese momento me quedo tan bonito el "espich" que hasta recibí una ovación de pie... lo malo es que ahora me ven como una luchadora social y recurren a mi para cada cosa tan estúpida.
Terminando mi consagración se levanto Toño, el oficeboy y confesó que el había robado el dinero, pues tiene a su mamá enferma de cama y necesita medicinas, mas no se llevó ningunos lentes, que esos ni los había visto... el silencio se hizo presente en el lugar. Todos voltearon a verme esperando que dijera algo. Suspire y dije:
-Dejemos lo material en lo material. Sólo son unos lentes y espero que ahora estén con alguien que los valore tanto o mas que yo. Olvidemos todo y continuemos nuestro camino.
Qué les puedo decir, ahora son poco menos que Gandhi en ese lugar. Lo malo es que ya no puedo lucir mis lentes.
martes 22 de julio de 2008
Capitulo 3. La Reina de las Arpias
La enemistad con mi suegra no es historia nueva. Nuestro primer enfrentamiento se dio muchos años atrás; yo era una simpática estudiante de 2do. de secundaria y con simpática me refiero a que la pubertad no me estaba ayudando mucho. Al referirse a mi decían: Bueno, por lo menos tiene bonitas orejas.
Un día a la salida de la secu, vi a Luis debajo de un árbol esperando a que pasaran por él. Debo aceptar que desde ese entonces me gustaba, pero nuestro amor era imposible pues eramos de bandos rivales: él era de los ñoños y yo de los cool´s, pero aún así quería acercarme a él y decirle cualquier cosa y ser como unos modernos y barrosos Romeo y Julieta. Pero mientras iba a la cita con mi destino me interceptó Laura, mi mejor amiga desde esos entonces, y me pregunto que qué era lo que iba a hacer con Luis; me puse nerviosa y no me quedo otro remedio que gritarle: ¿Quién va a venir por ti, tu abuelita?.
No contaba con que en ese momento iba abriendo la puerta del coche. Hubieran visto la cara con que la vieja me miró, pero yo no tengo la culpa de que tuviera a su hijo a los casi cuarenta años. Por cierto, ella siempre se ostenta como viuda, pero no, en realidad es madre soltera, pero es tan moralista que piensa que si lo admite se irá al infierno.
El segundo enfrentamiento directo (y el que detonó el principio de fin) fue cuando ya eramos novios y me llevó a su casa a conocer a su mamá. Era cumpleaños de ella y yo le compre un gran canasta con dulces tradicionales de Celaya. Al recibirlos solo expresó:
- Ay, niña, esto va a ser perfecto para mi diabetes - Strike 1(odio cuando dice "Ay, niña"
En la sobremesa tuve la idea de romper el hielo con un chiste, pero no fue uno cualquiera, sino uno de gallegos donde explica el por qué nunca salen de vacaciones, hice todo el show: imite voces, risa falsa, es mas, hasta fingí limpiarme una lágrima del ojo. Pero al terminar vi que nadie reía. mi suegra aclaró su garganta y dijo:
- Mi familia era de España, de galicia, para ser exacta- Strike 2
¿Cómo no me di cuenta?. Eran muchas las señales: en su coche tiene una estampa con la silueta de un toro, pero yo pensé que era por que le gustaba el TORRES 5, después, en el despacho de su casa tienen la imagen de un señor que después de que pregunte que si era el papá de Luis me dijeron que no, que era Franco, un señor que gobernó en España y por último la manera de hablar, vieja ridícula, un poco de sangre española y ya habla como Paulina Rubio.
La cereza del pastel en esa noche fue cuando accidentalmente pise al gato de la Chachis, la tía solterona que vive en esa casa. Chachis es hermana de la mamá de Luis y si ustedes a vieran no tendrían duda del por qué de su soltería, creanme, es realmente fea.
Con respecto al gato fue mucho mas el alboroto de lo que realmente pasó, digo, los gatos se rompen las patas en 3 partes a cada rato. STRIKE 3.
FUERA!!!!!
Un día a la salida de la secu, vi a Luis debajo de un árbol esperando a que pasaran por él. Debo aceptar que desde ese entonces me gustaba, pero nuestro amor era imposible pues eramos de bandos rivales: él era de los ñoños y yo de los cool´s, pero aún así quería acercarme a él y decirle cualquier cosa y ser como unos modernos y barrosos Romeo y Julieta. Pero mientras iba a la cita con mi destino me interceptó Laura, mi mejor amiga desde esos entonces, y me pregunto que qué era lo que iba a hacer con Luis; me puse nerviosa y no me quedo otro remedio que gritarle: ¿Quién va a venir por ti, tu abuelita?.
No contaba con que en ese momento iba abriendo la puerta del coche. Hubieran visto la cara con que la vieja me miró, pero yo no tengo la culpa de que tuviera a su hijo a los casi cuarenta años. Por cierto, ella siempre se ostenta como viuda, pero no, en realidad es madre soltera, pero es tan moralista que piensa que si lo admite se irá al infierno.
El segundo enfrentamiento directo (y el que detonó el principio de fin) fue cuando ya eramos novios y me llevó a su casa a conocer a su mamá. Era cumpleaños de ella y yo le compre un gran canasta con dulces tradicionales de Celaya. Al recibirlos solo expresó:
- Ay, niña, esto va a ser perfecto para mi diabetes - Strike 1(odio cuando dice "Ay, niña"
En la sobremesa tuve la idea de romper el hielo con un chiste, pero no fue uno cualquiera, sino uno de gallegos donde explica el por qué nunca salen de vacaciones, hice todo el show: imite voces, risa falsa, es mas, hasta fingí limpiarme una lágrima del ojo. Pero al terminar vi que nadie reía. mi suegra aclaró su garganta y dijo:
- Mi familia era de España, de galicia, para ser exacta- Strike 2
¿Cómo no me di cuenta?. Eran muchas las señales: en su coche tiene una estampa con la silueta de un toro, pero yo pensé que era por que le gustaba el TORRES 5, después, en el despacho de su casa tienen la imagen de un señor que después de que pregunte que si era el papá de Luis me dijeron que no, que era Franco, un señor que gobernó en España y por último la manera de hablar, vieja ridícula, un poco de sangre española y ya habla como Paulina Rubio.
La cereza del pastel en esa noche fue cuando accidentalmente pise al gato de la Chachis, la tía solterona que vive en esa casa. Chachis es hermana de la mamá de Luis y si ustedes a vieran no tendrían duda del por qué de su soltería, creanme, es realmente fea.
Con respecto al gato fue mucho mas el alboroto de lo que realmente pasó, digo, los gatos se rompen las patas en 3 partes a cada rato. STRIKE 3.
FUERA!!!!!
miércoles 16 de julio de 2008
Capitulo 2
Al llegar de la luna de miel, el primer lugar a donde fuimos, directamente de la central, fue a la que ahora es mi ex-casa.
Mi hermano Enrique pasó por nosotros. El es dos años mas grande que yo y se llegó a convertir en muchas ocasiones en mi ángel guardián. Nos llevamos muy bien.
En una ocasión, cuando yo aún estaba en la universidad, fui a una de las fiestas organzadas por la facultad, creo que era una coronación o algo así. Entrada la noche (y las copas) tuve una pequeña discusión con quien en ese entonces era mi novio, Carlos, y todo por culpa de Cindy, la zorra mas zorra entre las zorras.
Digna, enojada y alcolizada, decidí que su peor castigo sería estar sin mí y mis agudos comentarios. Me salí del antro en cuestión a la mitad de la noche.
- Ya se dará cuenta - pensaba yo.
- He de ir muy rápido y no me puede alcanzar - me repetía constantemente después de unos minutos - quién se cree el al cambiarme por esa mujerzuela.
Al caminar por las calles vi como un taxista me tocaba el claxon y me chiflaba
- Ese hombre si sabe apreciar lo bueno, al igual que el trailero de ahí. La arrepentida que se ha de estar dando Carlos - me decía.
Pero estaba yo regocijándome del pegue que traía, cuando vi que se acercaba una patrulla. Al principio me sentí aliviada pues yo ya me creía perdida. Pero apenas pude yo abrir la boca cuando cuando el agente me aventó al cofre de su vehículo y mientras me esposaba me decía que la prostitución era ilegal en el estado.
¡Prostituta yo! ¿Qué una mujer no puede pasear por calles oscuras a la mitad de la noche y vestida con una minifalda negra de plasti-cuero sin ser catalogada como wila?.
Llegando a la barandilla, me metieron con otras "mujeres" y fue ahí cuando mi enojo aumentó pues todas tenían mucho mejor cuerpo que el mio. ¡Ese sí debería de ser delito!.
Mi única llamada la use para hablarle a Enrique a su celular. Llegó a los 15 minutos y explicó la situación. Les digo que mi hermano es un ángel.
Mientras nos llevaga a Luis y a mí a la casa de mis papás, me dí cuenta de lo mucho que lo extrañaré, pero sé que pase lo que pase, no dejará de ser mi hermano.
Mi hermano Enrique pasó por nosotros. El es dos años mas grande que yo y se llegó a convertir en muchas ocasiones en mi ángel guardián. Nos llevamos muy bien.
En una ocasión, cuando yo aún estaba en la universidad, fui a una de las fiestas organzadas por la facultad, creo que era una coronación o algo así. Entrada la noche (y las copas) tuve una pequeña discusión con quien en ese entonces era mi novio, Carlos, y todo por culpa de Cindy, la zorra mas zorra entre las zorras.
Digna, enojada y alcolizada, decidí que su peor castigo sería estar sin mí y mis agudos comentarios. Me salí del antro en cuestión a la mitad de la noche.
- Ya se dará cuenta - pensaba yo.
- He de ir muy rápido y no me puede alcanzar - me repetía constantemente después de unos minutos - quién se cree el al cambiarme por esa mujerzuela.
Al caminar por las calles vi como un taxista me tocaba el claxon y me chiflaba
- Ese hombre si sabe apreciar lo bueno, al igual que el trailero de ahí. La arrepentida que se ha de estar dando Carlos - me decía.
Pero estaba yo regocijándome del pegue que traía, cuando vi que se acercaba una patrulla. Al principio me sentí aliviada pues yo ya me creía perdida. Pero apenas pude yo abrir la boca cuando cuando el agente me aventó al cofre de su vehículo y mientras me esposaba me decía que la prostitución era ilegal en el estado.
¡Prostituta yo! ¿Qué una mujer no puede pasear por calles oscuras a la mitad de la noche y vestida con una minifalda negra de plasti-cuero sin ser catalogada como wila?.
Llegando a la barandilla, me metieron con otras "mujeres" y fue ahí cuando mi enojo aumentó pues todas tenían mucho mejor cuerpo que el mio. ¡Ese sí debería de ser delito!.
Mi única llamada la use para hablarle a Enrique a su celular. Llegó a los 15 minutos y explicó la situación. Les digo que mi hermano es un ángel.
Mientras nos llevaga a Luis y a mí a la casa de mis papás, me dí cuenta de lo mucho que lo extrañaré, pero sé que pase lo que pase, no dejará de ser mi hermano.
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